Si te gusta correr y llevas ya un tiempo entrenando por asfalto, es posible que empieces a buscar nuevos retos como empezar a hacer tus primeras carreras de montaña.

Sin embargo, como ya habrás supuesto antes de llegar a este post, correr por montaña no tiene nada que ver con correr por asfalto. En este post analizamos alguno de los principales retos a los que te enfrentarás a la hora de empezar a correr por montaña y cómo se debe realizar esta transición con garantías y seguridad, evitando posibles accidentes y lesiones.

La importancia de la equipación

Correr por la montaña no es como correr por asfalto. Requiere de una equipación específica para su práctica. Uno de los productos básicos serán unas zapatillas específicas de trail running. Gracias a su mayor estabilidad y agarre evitarás más de un susto.

Por otra parte, la montaña no es como las zonas urbanas, que están llenas de fuentes. En multitud de ocasiones necesitarás llevar el agua contigo. Necesitarás para ello cualquiera de los sistemas como una bolsa tipo camelback, unos softlasck… para llevar un mínimo de 1 litro de agua a tus salidas.

Debido a los constantes cambios de tiempo y temperatura que hay en la montaña, quizás toque cargar con algo de ropa de abrigo como un cortavientos o impermeable en alguna de tus salidas. En otras entradas resolvíamos las dudas sobre cómo elegir correctamente tu chaqueta de trail running o cuales son las mejores opciones de chaquetas impermeables actualmente.

Quizás sea buena idea adquirir una mochila de trail. Al principio no hace falta que sea muy grande, pero conforme vayas aumentando el tiempo de tus salidas, te darás cuenta de que tendrás que empezar a cargar algo de comida (geles, barritas energéticas, gominolas, fruta, frutos secos…) y suplementos como las sales minerales. Así como más material de abrigo o para actuar ante posibles eventualidades.

Correr por montaña se entrena diferente y el avance debe ser muy progresivo

Aunque estés entrenado como corredor de carretera, la montaña requiere de una adaptación progresiva del cuerpo. Por ello deberemos empezar de una manera muy progresiva, comenzando a introducir poco a poco salidas a la montaña alternadas con nuestras salidas por asfalto, y corriendo despacio y andando si es necesario (sobre todo en las subidas).

Deberemos habituarnos a realizar trabajo de fuerza en nuestras piernas para evitar las lesiones y ganar progresivamente potencia para los continuos sube-bajas que tiene la montaña.

Así mismo deberemos comenzar a trabajar (si no lo hacíamos ya) mucho la propiocepción de tobillos, rodillas y caderas. El terreno por el que se corre en montaña, a diferencia del asfalto, es muy irregular. De esta manera evitaremos lesiones.

Cuando corres por montaña seguridad es muy importante

La montaña presenta una serie de riesgos que en caso de tener un comportamiento imprudente pueden poner en peligro a la persona. Deberemos tener en cuenta aspectos básicos como:

  • Revisar la previsión meteorológica con antelación e ir equipados en consecuencia.
  • Estar siempre comunicado y localizado por si sucede cualquier imprevisto o accidente.
  • Tratar de ir siempre acompañado.

Planifícate con antelación

Salir a correr por la montaña no es tan sencillo como ponerte las zapatillas y salir a la calle. Las salidas y entrenamientos por montaña requieren más tiempo, tanto en los desplazamientos a la misma, como en el tiempo de entrenamiento. Por ello resulta vital planificarte tus entrenamientos con antelación y organizar la logística. Para ello suelen reservarse aquellos días en los que más tiempo libre tengas, como los fines de semana (a no ser que seas un privilegiado y tengas la montaña en la puerta de casa).

Además te darás cuenta, sobre todo en las primeras salidas, que recorrer las distancias lleva más tiempo en la montaña. Esto se debe principalmente a los desniveles que nos encontramos en la misma. No es lo mismo 10 kilómetros en llano que 10 kilómetros con 1000 metros de desnivel positivo.

Objetivo principal: disfrutar de la montaña

Puede que correr por montaña sea duro y que al principio te cueste adaptarte, pero la sensación que experimentas disfrutando del entorno que te rodea y los paisajes la compensa con creces.

Puede que corras por mil motivos, pero al comenzar a correr por montaña te recomendamos que valores sobre todo el privilegio que supone el ser capaz de experimentar toda esa majestuosidad y explorarla únicamente desplazándote por tus propios medios.

Empezar a correr por montaña te convierte en una persona más aventurera y más luchadora. Te ayudará a saber apreciar más el momento presente, desconectar y coger perspectiva sobre la trivialidad de los problemas y preocupaciones que nos atormentan en nuestro día a día. No solo es algo bueno por tanto para nuestro cuerpo, si no también para nuestra mente.